salmo 86 gumersindo meirino
Un pequeño pajarillo, dos caballos y el río Uruguay, entre otros, imagen de archivo deoao.org

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».

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Una de las cuestiones más estudiadas por la filosofía, más cantadas por la poesía, más sentidas por la experiencia de la humanidad: la caducidad humana y el fluir del tiempo.
Avanza el tiempo, corre, vuela, se va…, pero el salmista deja constancia de que Dios permanece

Puedes repetir esta hermosa frase del salmo como jaculatoria-mantra del día:
«Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación«.

O esta otra maravillosa: Baje a nosotros la bondad de Adonai y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Hasta mañana. Bendiciones. Feliz día.

Lo puedes escuchar en voz del autor:

Salmo 90-89

Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Haz de mí un instrumento de tu PAZ

 

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