Luna de Pascua, Bella Vista, Maldonado. Cerro del Toro, imagen de Laura Lissa Borello

«Jesús les dijo: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio a nuestros ojos?»»

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Este es el sexto y último salmo del bloque del Hallel. En la cena pascual judía, era el clímax de la noche, recitado después de la cuarta copa. Es un himno procesional de victoria. Se cree que fue el último canto que Jesús entonó con sus discípulos antes de salir hacia el Monte de los Olivos («Después de cantar los salmos, salieron…» Mt 26,30).

El Sábado Santo, el cuerpo de Jesús yace en el sepulcro como una «piedra desechada» por el mundo. Sin embargo, el salmo proclama que esa misma piedra es la que sostiene todo el edificio de la salvación.

El Sábado Santo nos enseña a esperar en el umbral. Espiritualmente, es el día de la fe pura. El salmo dice: «No moriré, viviré para contar las hazañas del Señor». Mientras el mundo cree que todo ha terminado, el creyente recita estas palabras en la oscuridad del sepulcro. Es una invitación a confiar en que Dios tiene la última palabra sobre nuestras «muertes» cotidianas. Si te sientes desechado o sin salida, este salmo te asegura que Dios te está convirtiendo en el fundamento de algo nuevo.

Herramientas 

  • 🗣️ Jaculatoria:
    «Este es el día que hizo el Señor, sea él nuestra alegría y nuestro gozo.»
  • 🎯  Reto del día: La Piedra de la Esperanza
    Busca una piedra pequeña hoy. Guárdala en tu bolsillo o ponla en un lugar visible. Cada vez que la toques o la veas, recuerda que lo que parece «muerto» o «pesado» en tu vida, Dios lo está transformando en la base de tu futura alegría. Prepárate para la luz de la Vigilia.

Escúchalo:

Salmo 117

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en los magnates.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación,

Escuchad : hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios: él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

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¡Adiós al Pasado! Sábado Santo

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