Un atardecer regresando a Buenos Aires, imagen de Cristian Patitucci

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « Yo, en cambio, os digo: ‘Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen’. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos«.

Salmo 148: Alabad al Señor en el cielo 🌌

(Este jubiloso himno universal convoca a todo el universo —cielos, astros, elementos de la naturaleza, animales y seres humanos de toda condición— a unirse en una sola voz de alabanza al Creador).

Dice el gran Agustín de Hipona comentando este salmo: « Si las criaturas son hermosas, ¡cuánto más hermoso será el Creador!».
En todas y cada una de esas criaturas hermosas, está presente el Creador con su Espíritu.
El otro día pasaba alguien y a una persona se le escapó: ¡Qué belleza!
Ayer salimos por el bosque florido y colorido y alguien dijo: ¡Qué belleza!
Te pregunto, ¿has hecho esta afirmación alguna vez? ¿la haces con frecuencia?.

Cuando elevamos nuestro corazón al Señor en la oración, nos sumamos a esta gran sinfonía universal, recordando que no estamos solos, sino sostenidos por el mismo Dios que ordenó los mundos.

Jaculatoria 📿 «Alaben el nombre del Señor, porque sólo su nombre es sublime»

 Reto del día 🎯 Hoy, en algún momento del día, sal al exterior o mira por la ventana, contempla la naturaleza o el cielo durante un minuto y di mentalmente: «Señor, mis manos y mi voz se unen a toda la creación para alabarte». ¡Alaba, no lo olvides! ¿te anima el reto de hoy? 🎯

 🙏 ¡Mucho ánimo para hoy!

Que la grandeza del Señor llene tu jornada de asombro, alegría y una profunda paz interior.

Paz y bien, hasta mañana. Bendiciones.

Hoy fiesta de Teresa de Ávila o Teresa de Jesús,

Santa Teresa de Jesús 15 de octubre

 

Salmo 148

Aleluia Aleluia Aleluia

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo todos sus ángeles,
alabadlo todos su ejércitos,

Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes,
y aguas que cuelgan en el cielo.

Alabad el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua
y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños.

Alabad el nombre del Señor,
el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.

***

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