Camina en la Luz. Imagen de santa María do Cebreiro, Fray Paco Castro ofm

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.».

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Esta tercera parte del Salmo 17 va subiendo en intensidad ahora nos lleva de la intervención espectacular de Dios a la ética del corazón. Es el momento de entender por qué Dios actúa: Él responde a la sintonía de nuestra alma con la Suya.

Ver más allá de las formas, de lo material, de lo mundano para elevarse y mirar la realidad en perspectiva (te invito a seguir este enlace sobre este tema, haz clic aquí) y también, para dar a cada uno lo suyo. A Dios lo que es de Dios, a lo material lo que es material, ya lo dijo Jesús cuando le hablaron de los impuestos abusivos de los romanos, “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

La espiritualidad que propone este salmo no es un refugio para cobardes, sino un entrenamiento para valientes. Aplicarlo hoy implica que, si tienes un obstáculo que parece una «muralla» (un conflicto difícil, un proyecto que te supera, un mal hábito), no esperes a que desaparezca por arte de magia. Confía en que Dios alumbra tus tinieblas y enfrenta el problema con decisión.

?️¡Qué hermoso el decreto de hoy: “ Señor, Tú eres mi lámpara, Tú alumbras mis tinieblas”.

Reto del día: «Asalta tu muralla»: ¿Has estado posponiendo algo por miedo o inseguridad? Identifica una tarea, conversación o decisión que has estado postergando por miedo o inseguridad. Hoy, «fiado en Dios», vas a dar el primer paso firme para resolverlo. No lo hagas solo con tus fuerzas, sino con la conciencia de que Él es la luz que guía tu estrategia.

Hasta mañana, paz y bien. Bendiciones.

Lee o escucha el salmo de hoy:

Salmo 17 C

El Señor retribuyó mi justicia,
retribuyó la pureza de mis manos,
porque seguí los caminos del Señor
y no me rebelé contra mi Dios;
porque tuve presentes sus mandamientos
y no me aparté de sus preceptos;

Le fui enteramente fiel,
guardándome de toda culpa;
el Señor retribuyó mi justicia,
la pureza de mis manos en su presencia.

Con el fiel, tú eres fiel;
con el íntegro, tú eres íntegro;
con el sincero, tú eres sincero;
con el astuto, tú eres sagaz.

Tú salvas al pueblo afligido
y humillas los ojos soberbios.

Señor, tú eres mi lámpara;
Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
Fiado en ti, me meto en la refriega;
fiado en mi Dios, asalto la muralla.

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