Petiño se alimenta para enfrentar el Año Nuevo

El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

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🌿✨, Seguimos con el itinerario navideño.


🕯️  Antes de cruzar al Año Nuevo, miramos hacia atrás sin miedo. No para juzgar, sino para reconocer los dones recibidos, en medio de luces y sombras.

El salmo que acompaña este día es un salmo de memoria agradecida,
muy propio del corazón que madura.

El Salmista nos propone una meditación sobre el tiempo. El ser humano, sumergido en el tiempo, es un ser «para la muerte». Su vida, por larga que sea, es un mero suspiro. Afanarse es «fatiga y vanidad»…
Por el contrario, más allá del tiempo está Dios… que existe «desde siempre y por siempre», que es anterior al parto de las montañas…

¡Qué lindo salmo para reflexionar y meditar con calma! Muchos ítems para meditar, muchos, más en estos tiempos que vivimos de cierto miedo ante esta realidad: somos seres «de paso» por el planeta tierra.

En este salmo nos colocamos en la verdad del tiempo ⏳.
Somos frágiles, pasajeros, pero no estamos a la deriva.
La Navidad enseña que Dios entra en nuestro tiempo para redimirlo y renovarlo

🌿 Jaculatoria

Mantra: Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.

O también para que adquiramos un corazón sensato.

Hasta mañana, bendiciones.

Lo puedes escuchar en voz del autor:

🌿 Oración

Oh Padre Eterno, mira mi pequeñez y
recibe este año que termina
con todo lo que fue, con sus luces y sus sombras.
Sana nuestra memoria, purifica el recuerdo,
y enséñanos a vivir el tiempo presente
como gracia y no como carga.
Amén Amén Amén. 🕊️

 

Salmo 89

Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vigilia nocturna.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

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