Salmo 78, alcanzado por la ternura, veintidós de junio

Señor Dios, Salvador nuestro, Tú conoces los días en que las dificultades nos asedian y nos sentimos profundamente agotados. Ven pronto a nuestro encuentro con Tu compasión; líbranos de la angustia y cura las heridas que las pruebas del camino han dejado en nuestra alma. No permitas que el desánimo nos haga dudar de Tu presencia. Recordamos hoy que somos las ovejas de Tu rebaño y elegimos darte gracias y cantar Tus alabanzas en medio de cualquier circunstancia. Amén.

Salmo 78, ¿dónde está Dios?, diecisiete de agosto

Jesús tomó la palabra y dijo: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, […]