
En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?
+++
Seguimos otros ocho versos más (7+1 haz clic aquí).
El salmista pide que Dios mire dos cosas su aflicción y cómo ama sus decretos.
Dos miradas:
Una ¿Cómo te ves? ¿Eres misericordioso con lo que observas en ti?
Dos: ¿Cómo ves a los demás? ¿Los miras a los ojos? ¿Eres compasivo?
Y una frase que es la jaculatoria que te puede servir para hoy: Grande es tu ternura, Señor.
En resumen, el salmista se mantiene fiel a los testimonios de Dios y destaca la eternidad y la verdad de Su palabra
Paz y bien.
Salmo 118 XX, 153-160
Resh
Mira mi aflicción y líbrame,
pues no olvido tu voluntad.
Defiende mi causa y rescátame,
vivifícame conforme a tu promesa.
Tu salvación está lejos de los malvados,
porque no buscan tu ley.
Grande es tu ternura, Señor,
vivifícame según tu justicia.
Muchos son mis perseguidores y adversarios,
pero yo no me aparto de tus preceptos.
Veo a los renegados y siento asco,
porque no observan tus instrucciones.
Mira cómo amo tus decretos;
Señor, vivifícame según tu amor.
El compendio de tu palabra es la verdad,
son eternos tus justos mandamientos.
***
¿Ya conoces nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete
Quizás te interese también, la serenidad que nunca ha de perderse y, conoces esa maravillosa oración de la serenidad,
