Pepitero verdoso, pájaro rescatado, imagen Ciro Ambroseti

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?
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Seguimos otros ocho versos más (7+1 haz clic aquí).
El salmista pide que Dios mire dos cosas su aflicción y cómo ama sus decretos.
Dos miradas:
Una ¿Cómo te ves? ¿Eres misericordioso con lo que observas en ti?
Dos: ¿Cómo ves a los demás? ¿Los miras a los ojos? ¿Eres compasivo?
Y una frase que es la jaculatoria que te puede servir para hoy: Grande es tu ternura, Señor.
En resumen, el salmista se mantiene fiel a los testimonios de Dios y destaca la eternidad y la verdad de Su palabra
Paz y bien.

Salmo 118 XX, 153-160

Resh

Mira mi aflicción y líbrame,
pues no olvido tu voluntad.

Defiende mi causa y rescátame,
vivifícame conforme a tu promesa.

Tu salvación está lejos de los malvados,
porque no buscan tu ley.

Grande es tu ternura, Señor,
vivifícame según tu justicia.

Muchos son mis perseguidores y adversarios,
pero yo no me aparto de tus preceptos.

Veo a los renegados y siento asco,
porque no observan tus instrucciones.

Mira cómo amo tus decretos;
Señor, vivifícame según tu amor.

El compendio de tu palabra es la verdad,
son eternos tus justos mandamientos.

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