Mirar hacia el horizonte, de Miguel Meana.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«Por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré».
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En distintas ocasiones los salmos indican una serie de condiciones para entrar en el templo. El lugar sagrado al que había que entrar preparados para ser dignos de estar en la presencia de Dios.
Cada uno puede analizar las distintas actitudes que propone este maravilloso canto.
Te recuerdo una para que la tengas en cuenta, porque con ella no podrás entrar en el Templo del Espíritu y estar en la presencia de Dios, a la que este salmo da importancia y mucha: No difames a nadie, no hables mal de nadie…, todo lo que salga de negativo por tu boca deja mal olor en tu corazón, en tu mente, en tu ambiente.
Si hablas procura dejar buen olor, con una palabra de aliento, una semilla positiva, una sonrisa amable
¡Ah, me olvidaba!, si ayer decíamos que Dios observa, hoy, recuerda que también escucha.

Jaculatoria: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo? 
Feliz día. Hasta mañana. Bendiciones

Paz y bien. Bendiciones.

HOY  noveno día del Decenario al Espíritu Santo… ,
Puedes escuchar el salmo o leerlo más abajo:

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