Salmo 10, sus ojos observan, diecisiete de febrero

Cuando veas injusticias en tu trabajo, en tu familia o en el mundo, no reprimas tu sentimiento. Haz como el salmista: dile a Dios que te parece que está lejos. La fe no es negar la realidad, sino presentar esa realidad ante el Único que puede cambiarla. Al final, el Salmo 10 nos recuerda que Dios es el «Padre de los huérfanos» y que Él escucha el deseo de los humildes.

Salmo 14, las escaleras para entrar en el Templo, seis de junio

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«Por haberos dicho esto, la tristeza os ha […]

Salmo 10, cuando se tambalean los cimientos, quince de agosto

Jesús les dijo: «En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.» […]