
Luego entró el otro discípulo, Juan, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
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🕊️✨Dos temas resaltamos del salmo de hoy:
El primero, como dice el salmista: » sale …contento como un héroe a recorrer su camino«. ¡Qué actitud más hermosa para imitarla cada mañana, al levantarte! Muchos orientales se levantan y hacen el saludo al sol, sūria namaskār
Aquí tienes una propuesta de saludo al sol: haz clic aquí,
El segundo: «Sin que hablen… a toda la tierra alcanza su pregón«. «Habla» con tus obras, claras, precisas.
Para la jornada de hoy, puedes repetir esta
🌿 Jaculatoria
«Los cielos proclaman la gloria de Dios.»
Si San Esteban, ayer, nos mostró la fuerza del testimonio, san Juan Evangelista nos conduce al silencio que contempla.
El discípulo amado, la fiesta que celebramos hoy, no muere mártir, pero penetra más hondo, si cabe, ve, cree y da testimonio de la Luz 🕊️✨. haz clic aquí.
Paz y bien, hasta mañana.
Escúchalo o léelo:
🌿 Oración
Verbo eterno del Padre,
abre mis ojos para leerte en la creación,
en la luz, en el silencio, en la belleza.
Hazme ver la mano de Dios den la contemplación,
de la realidad, como Juan, el discípulo amado.
Amén Amén Amén 🕊️✨
Salmo 18
El cielo proclama la gloria de Dios
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona
la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe,
a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.
La ley del Señor es perfecta:
devuelve el aliento;
el precepto del Señor es verdadero:
da sabiduría al ignorante;
Los mandatos del Señor son rectos:
alegran el corazón;
la instrucción del Señor es clara:
da luz a los ojos;
El respeto del Señor es puro:
dura para siempre;
los mandamientos del Señor son verdaderos:
justos sin excepción;
Son más valiosos que el oro,
que el metal más fino;
son más dulces que la miel que destila un panal.
Aunque tu servidor se alumbra con ellos
y guardarlos trae gran recompensa,
¿quién se da cuenta de sus propios errores?
Purifícame de culpas ocultas;
del orgullo protege a tu servidor,
para que no me domine.
Entonces seré irreprochable
e inocente de grave pecado.
Que te agraden las palabras de mi boca,
que te plazca el susurro de mi corazón,
¡Señor, Roca mía, Redentor mío!
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