Cielo de Corrientes. Foto Wanda Schmocker

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
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Luz, Verdad, Alegría, Monte Santo, tu Morada, Guía, Protección…, son algunas de las palabras que brotan como gotas de agua fresca de este salmo. Si te acercas al altar de Dios, quiere decir, al lugar de la Paz, de la Bondad, de la Misericordia…, todas adquieren un significado concreto. Y si alguna vez te quieren alejar de este Altar, como el salmista, repite, este mantra-jaculatoria- mantra: Oh Dios, “envía tu luz y tu verdad que ellas me guíen…
Buena jornada en la luz y la verdad. Paz y bien.

Salmo 42

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».

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One thought on “Salmo 42, envía tu luz, veintidós de septiembre

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