Salmo 41: «La Sed que no se Apaga», veinticinco de abril

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.

Salmo 122, levanto los ojos, diecinueve de diciembre

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: «Padre, ha llegado la […]

Salmo 42, Luz y Verdad, veinticuatro de julio

En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al […]

Salmo 42, el Dios de mi Alegría, veintiséis de febrero

Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está […]

Salmo 42, luz y verdad, veinte de junio

Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!». […]

Salmo 42, envía tu luz, veintidós de septiembre

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « Vosotros sois la luz del mundo. […]

Salmo 41, tener sed, veintiuno de septiembre

Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta […]

Salmo 42, al Dios de mi Alegría, uno de diciembre

Jesús concluyó: ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro […]

Salmo 42

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a […]