Hermosa orquídea Dendrobium, rodeada de la frescura de un croto multicolor

Dejando a la gente, se llevaron  a Jesús en  la barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

| Salmo 68 ( B): «En el Torbellino: la Búsqueda del Consuelo»

Que no me arrastre la corriente. Una cosa es sentir el agua al cuello, como decíamos con la primera parte de este salmo ayer, y otra que te arrastre la corriente, te trague el torbellino, de las aguas sin fondo...?.

¿No te ha pasado –en alguna ocasión- que sientes que todo se mueve a tu alrededor, que te mareas y alguien te empuja a hacer cosas o que te tira hacia abajo?…. La oración del salmista es respóndeme Señor, acércate a mí, líbrame

🗣️ Herramientas

  • Jaculatoria: «Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; estoy en peligro, acércate y rescátame.»
    Afirmación: Arráncame del cieno que no me hunda.

  •  Reto del día: «El Bálsamo de la Empatía»
    Sé compasivo contigo mismo y, hoy, extiende ese bálsamo a quienes te rodean: regálales cinco minutos de escucha, una palabra de aliento o un café. Rompe el ciclo de amargura. No esperes a recibirlo: dale tú primero.

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Lee o escucha:

Paz y bien, hasta mañana, bendiciones.

📱  ¡Dónde está Tu refugio! 🌊🛡️❤️ Cuando el apoyo humano te falle, no te desesperes. Re-dirige tu mirada.

Salmo 68 B

Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude: 

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen, y de las aguas sin fondo. 

Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino
que no se cierre la poza sobre mí. 

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia,
por tu gran compasión vuélvete hacia mí;
no escondas tu rostro a tu siervo:
estoy en peligro, respóndeme en seguida. 

Acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos:
estás viendo mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra;
a tu vista está los que me acosan.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre.

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