Salmo 87, con el alba, dos de julio

Señor Dios mío, Tú que escuchas el grito que nace desde lo profundo del abismo, atiende hoy mi clamor. Cuando sientas que mis ojos se nublan de pesar, que las dificultades me encierran y que mis fuerzas fallan como las de un inválido, no te alejes. Aunque me cueste ver Tu luz y sienta que mi única compañía son las tinieblas, mantén mi alma unida a Ti. Recibe mi súplica sincera por la mañana, por el día y por la noche. Amén.

Salmo 73 A, abandonados, trece de junio

Señor Dios, a veces miro a mi alrededor y siento que las dificultades destrozan mi paz y que Tu silencio se prolonga demasiado. No me escondas Tu mano en este día de prueba. Acuérdate de que soy tuyo, de que me has rescatado y sostenido en tantas ocasiones. Aunque hoy no vea señales claras ni sepa el desenlace de mis problemas, elijo creer que Tú sigues siendo mi Rey y el autor de mi victoria. Ven en mi ayuda y reconstruye lo que se ha roto en mi corazón. Amén.

Salmo 68 B, respóndeme, tres de junio

Dejando a la gente, se llevaron  a Jesús en  la barca, como estaba; otras barcas […]

Salmo 65 A, La Flor del Oroazul, veintiséis de mayo

Señor Dios de poder, Tú conoces los momentos en los que me siento en la trampa o abrumado por las cargas de la vida. Gracias porque sé que me estás refinando como a la plata, quitando de mí lo que no sirve para hacerme brillar más. No dejes que mis pies tropiecen en medio de la tormenta. Dame la fuerza para cruzar el fuego y el agua, manteniendo la mirada fija en Ti, sabiendo que muy pronto me darás el respiro que tanto necesito. Amén.