Salmo 91, lozano y frondoso, diez de julio

Señor-Adonai, mi Roca en quien no existe la maldad, qué bueno es darte gracias al comenzar el día y proclamar Tu misericordia desde la mañana. Te pido que hoy me concedas la fuerza del búfalo para superar cualquier obstáculo y que me unjas con el aceite nuevo de la alegría y la inspiración. Haz que mi vida esté bien plantada en Tus atrios, para que pueda crecer con la firmeza del cedro y la flexibilidad de la palmera, dando siempre un buen fruto para los demás. Amén.

Salmo 91, me unges con aceite nuevo, veintitrés de enero

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre […]

Salmo 91, ¡Gracias- Gracias- Gracias!, cuatro de diciembre

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, […]