Señor Dios, no te quedes callado ni indiferente ante las tensiones y problemas que hoy intentan agitar mi jornada. Cuando las dificultades parezcan aliarse en mi contra, despliega Tu poder y vuélvelas como vilanos frente al vendaval. Rompe la soberbia de los que actúan con mala intención y disipa mis miedos con Tu tormenta santa. Que todo lo que hoy me suceda me ayude a unirme más a Ti y a reconocer con alegría que Tú eres el único dueño y Soberano de mi vida. Amén.
