Salmo 82, en el silencio, veintiséis de junio

Señor Dios, no te quedes callado ni indiferente ante las tensiones y problemas que hoy intentan agitar mi jornada. Cuando las dificultades parezcan aliarse en mi contra, despliega Tu poder y vuélvelas como vilanos frente al vendaval. Rompe la soberbia de los que actúan con mala intención y disipa mis miedos con Tu tormenta santa. Que todo lo que hoy me suceda me ayude a unirme más a Ti y a reconocer con alegría que Tú eres el único dueño y Soberano de mi vida. Amén.

Salmo 82, el Soberano, doce de enero

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Salmo 82, Soberano, ocho de mayo

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Salmo 82, No estés Callado, veintiuno de agosto

Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, […]