Salmo 82, en el silencio, veintiséis de junio

Señor Dios, no te quedes callado ni indiferente ante las tensiones y problemas que hoy intentan agitar mi jornada. Cuando las dificultades parezcan aliarse en mi contra, despliega Tu poder y vuélvelas como vilanos frente al vendaval. Rompe la soberbia de los que actúan con mala intención y disipa mis miedos con Tu tormenta santa. Que todo lo que hoy me suceda me ayude a unirme más a Ti y a reconocer con alegría que Tú eres el único dueño y Soberano de mi vida. Amén.

Salmo 23, Quién puede entrar en el palacio del Rey, once de marzo

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, […]

Salmo 92, aguas turbulentas, once de octubre

» Habiéndose despertado, Jesús increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento […]

Salmo 75 B, en pie, quince de septiembre

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero […]

Salmo 19, el deseo de tu corazón, dieciocho de junio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu ojo derecho te induce a […]

Salmo 145, los seres de polvo, dieciséis de mayo

Dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros, pues, sed perfectos, como su Padre celestial es perfecto”. […]

Salmo 9 B, el humilde, catorce de septiembre

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua […]