Salmo 144 A, bueno con todos, veintiocho de enero

Este salmo nos introduce en la alabanza pura, aquella que no nace de la urgencia ni del peligro, sino del reconocimiento amoroso de quién es Dios.
Después del clamor y la súplica de los salmos anteriores, el orante se detiene y proclama:
Dios reina, Dios es bueno, Dios permanece.

Entrar en este salmo es cruzar del combate a la contemplación agradecida.

Historia de San Benito

Muchas personas hablan y consultan sobre la figura de San Benito. Dada la importancia que […]

Fotos. Oseira, el pueblo donde nació

En Oseira nació  y allí pasó su niñez, hasta los diez años. Foto de cuando […]