Jesús en la Cruz, santa María do Cebreiro, imagen Fray Paco Castro
Triduo Pascual: Viernes Santo

El Rey de la Verdad en la Cruz

Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey?». Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz».
Pilato le preguntó: «¿Qué es la verdad?».

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Agustín de Hipona escribía:

«En el principio ya existía la Palabra, la Palabra de Dios» (Jn 1,1). Él es idéntico a sí mismo; lo que es, lo es siempre; no puede cambiar, es el ser. Es el nombre que él mismo dio a conocer a su siervo Moisés: «Soy el que soy» y «Tú dirás: El que es, me ha enviado» (Ex 3,14)… ¿Quién puede comprenderlo? ¿O quién podrá llegar a él –suponiendo que dirija todas las fuerzas de su espíritu para alcanzar totalmente al que es?

Pero en el Viernes Santo, esa Palabra se hace silencio en la Cruz.


Heridas que Curan al Mundo

Amadeo de Lausanne recuerda el poder redentor de las heridas de Cristo:

 Tales son las heridas que Dios ha sufrido por nosotros, en su propia casa y de mano de los suyos. ¡Qué nobles son esas heridas que han curado las heridas del mundo! ¡Qué victoriosas son esas heridas con las que mató a la muerte y fue devorado el infierno! (…) ¡Oh Iglesia, oh paloma!, tienes las cavidades de la roca y las aberturas de la muralla para reposarte. (…)

¿Cómo no conmovernos ante un amor tan grande? Un amor que no solo sufre, sino que transforma el sufrimiento en victoria.


La Maldad y la Pregunta de Pilato

El salmista pinta un retrato desolador de la maldad:
Personas sin fatigas, orgullosas, violentas, que se burlan incluso de Dios. Pilato, con su «¿Qué es la verdad?», encarna esa indiferencia que prefiere lavarse las manos antes que enfrentarse a la luz.

Pero el Viernes Santo nos revela que la verdad no es una idea abstracta: es una Persona clavada en la Cruz por amor.

¿Dónde estamos nosotros?
¿Del lado de los que se burlan?
¿O de los que, como el buen ladrón, reconocen a Jesús como Rey incluso en la oscuridad?


Entrar en el Misterio de Dios

El salmista dice:
«Entré en el misterio de Dios y comprendí».
No es una comprensión intelectual, sino la certeza del corazón: que en la Cruz, Dios nos ama hasta el extremo.

Hoy, mientras millones comienzan la Novena a la Divina Misericordia, recordemos que este Viernes Santo no es el final, sino el paso necesario hacia la Resurrección.

Jaculatoria:
«Entré en el misterio de Dios y comprendí…»

Oración:
«Jesús, en ti confío.»


Unidos en Oración

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Salmo 72 B

Entonces, ¿para qué he limpiado yo mi corazón
y he lavado en la inocencia mis manos?
¿Para qué aguanto yo todo el día
y me corrijo cada mañana?

Si  yo dijera: «Voy a hablar como ellos»,
renegaría de la estirpe de tus hijos.

Meditaba yo para entenderlo,
pero me resultaba muy difícil;
hasta que entré en el misterio de Dios,
y comprendí el destino de ellos.

Es verdad: los pones en el resbaladero,
los precipitas en la ruina;
en un momento causan horror,
y acaban consumidos de espanto.

Como un sueño al despertar, Señor,
al despertarte desprecias sus sombras.

***

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One thought on “La Verdad en la Cruz, Viernes Santo

  1. Antes me cuestionaba de que servía la bondad, sobre todo cuando veía a algunos malillos triunfar, pero decidí probar, volverme más amable más generosa más empática, y así descubrí con un simple experimento, por llamarlo así, que había llenado gracias a esa prueba el vacío inmenso que habitaba en mi corazón, a pesar de poseer todo lo que quería.
    Tenía todo es verdad pero siempre me sentía vacía, y probé por simple curiosidad y me llené. Y así descubrí para que sirve la bondad el amor y la generosidad .
    Gracias maestros míos, María y Gumersindo por conducirme y sacar lo mejor de mí.

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