Señor, Tú que anotas en Tu libro mi vida errante y recoges mis lágrimas, mira a los que hoy me hostigan con prisas, exigencias o malas intenciones. Alabo Tu promesa y pongo mi confianza en Ti. Libra mi alma de la muerte y mis pies de la caída, para que pueda caminar hoy en Tu presencia, inundado por la luz de la vida. Amén.
