Atardece en Lisboa, visto desde mi hogar, imagen de Anabela Santos

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

🛡️ Salmo 105 (C) | : «De la Angustia a la Esperanza de la Misericordia»

La historia del pecado, –de las infidelidades del pueblo– iniciada por los primeros padres continúa de generación en generación. Infidelidades, que ahora dicen a la ecología, que afectan a la tierra. ¿Eres consciente de esta realidad?
El ser humano sufre las consecuencias de ellas.
La respuesta a la pregunta de ayer cómo supero la maldad: aceptación del pecado y aceptación de la misericordia. La última palabra la tiene Dios, la Misericordia.

El poemase eleva en un crescendo deslumbrante hacia el corazón de la Biblia: la compasión incondicional de Dios.

Así termina el salmo, con un canto a Dios que vence todo mal con su misericordia.

🗣️ Herramientas 

Jaculatoria: «Él miró su angustia, y escuchó sus gritos. Recordando su pacto con ellos, se arrepintió con inmensa misericordia.»
o esta: «Alabarte será nuestra gloria«

Reto del día: «El Retorno a la Identidad». Hoy vas a identificar un hábito, un pensamiento negativo o una concesión a la prisa/estrés que sientas que rompe con tu paz interior. Decide conscientemente cortar con esa inercia. Detén la prisa, repite la jaculatoria del salmo y reafirma tu compromiso con la rectitud, cerrando el día celebrando tus pequeñas victorias personales. 🙏

✍️  ¡Ninguna mala racha tiene la última palabra sobre tu vida! 🛡️✨🕊️  ¡Haz una pausa, recobra tu ánimo, confía en el Creador y declara con fuerza que hoy empieza una nueva etapa! 🙌❤️🌅

Paz y Alegría. Buen Camino.

Salmo 105 C

No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres;

Adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas;

Derramaron la sangre inocente
y profanaron la tierra ensangrentándola;
se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.

La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad;
los entregó en manos de gentiles,
y sus adversarios los sometieron;
sus enemigos los tiranizaban
y los doblegaron bajo su poder.

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos.

Recordando su pacto con ellos,
se arrepintió con inmensa misericordia;
hizo que movieran a compasión
a los que los habían deportado.

Sálvanos, Señor, Dios nuestro,
reúnenos de entre los gentiles:
daremos gracias a tu santo nombre,
y alabarte será nuestra gloria.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
desde siempre y por siempre.
Y todo el pueblo diga: «¡Amén!»

***

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