Curando heridas de un pájaro herido, imagen de Esteban Verellén

Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
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Este salmo se canta en la liturgia para despedir a las personas que abandonan el planeta tierra. Pero ayuda también cuando uno se ve envuelto en redes de «tristeza y angustia»…, entonces el salmista invocó el nombre del Señor, le libró no solo de la angustia, sino incluso de la muerte…
El salmo rezuma una impresionante intensidad de sentimiento. Empieza con una profesión de amor colmada de gratitud, de alegría y de humildad, porque el Señor ha escuchado su grito, se ha inclinado sobre su fiel y le ha arrancado de la desgracia porque antes reconoce que ha tocado el fondo de un peligro mortal. En la prueba ha invocado «el nombre del Señor» y el Dios bueno y compasivo, que se apiada siempre de los débiles, le ha ayudado y levantado..
Jaculatoria: «Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida«.
o también:
El Señor-Adonai guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas me salvó.
Paz y Alegría, hasta mañana.

Salmo 114

Amo al Señor-Adonai, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor-Adonai es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor-Adonai guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor-Adonai fue benigno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor-Adonai
en el país de la vida.

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