Amanecer mágico en el río Uruguay Brasil- Argentina, imagen deoao.org

«Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»»

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La primera fase del salmo podría traducirse, en lugar de «Me has librado», «has tirado de mí».
En el momento más difícil cuando el ser humano baja a la fosa de la muerte, Dios interviene y tira hacia arriba y libera. La experiencia de la muerte y de la vida, articulada en la polaridad: bajada/subida; silencio/cántico, genera un significativo; abismo/vida; fosa/vida; sayal/fiesta; callar/cantar. …

Marca con fuego esta frase con fuego: «Por la tarde nos visita el llanto, por la mañana el júbilo». Nos recuerda que el dolor es un huésped de una noche, pero la alegría de Dios es la dueña de la casa.

Cambiar la perspectiva. No te quedes pegado al luto. Si Dios ya te sacó del problema, ¡celebra!

Dios intervine y cambia la realidad por eso termina el salmo, Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

🗣️ Herramientas

  • 🙏 Jaculatoria: «Mi corazón canta sin cesar, te daré gracias siempre

o también: Señor, Dios mío, te pedí auxilio y me sanaste; cambiaste mi luto en danzas.»

  • ✍️  Reto del día: «El Inventario de Victorias». Haz una lista de 3 cosas que te quitaron el sueño el año pasado y que hoy ya están resueltas. El reto es celebrarlas hoy (aunque sea con un café o un postre) como si acabaran de suceder. ¡Agradece hoy lo que ayer te hacía llorar! ¿De verdad eres agradecido?


Paz y bien, hasta mañana.

 

Salmo 29

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:
«No vacilaré jamás».
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?

¿¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme».

Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse,
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

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