Salmo 54 B, el nardo, quince de mayo

Señor, Tú conoces el dolor de la traición y la herida de la confianza rota. Cuando las palabras de otros me hieran como puñales, rescata mi alma con Tu paz. Te entrego mis afanes y mis miedos, sabiendo que Tú no permitirás que yo caiga. En la mañana, en la tarde y al mediodía, mi confianza está puesta solo en Ti. Amén.

Salmo 53, la mejorana, trece de mayo

Sostenidos por lo invisible: La fuerza del Salmo 53 ante la adversidad

Salmo 51, flor de olivo, once de mayo

¡Que nada corte tu paz! 🪚🚫🌳

El Salmo 51 nos advierte sobre las «lenguas afiladas», pero nos da la solución: ser como un verde olivo. No confíes en las riquezas ni en la astucia, confía en la misericordia de Dios que te mantiene en pie

Salmo 42, Camino de la Luz, veintiséis de abril

Salmo 42, Camino de la Luz

Salmo 39 B, cuida de mí, veintitrés de abril

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es […]

Salmo 39 A, me abriste el oído, veintidós de abril

Pero, apenas José había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del […]

Salmo 34 C, mi lengua anuncia, trece de abril

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les […]

Salmo 29, gracias por siempre, dieciocho de marzo

«Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás […]

Salmo 17 IV, el camino perfecto, veintiocho de febrero

Este tramo del salmo 17 – D nos presenta a Dios como el «Gran Entrenador». No solo nos quita el problema, sino que nos transforma para que el problema ya no nos asuste. La imagen de los «pies de ciervo» es preciosa: el ciervo no evita la montaña rocosa, sino que tiene la agilidad para saltar sobre ella sin caer. Dios no te promete una vida plana, sino darte la estabilidad y la altura espiritual para que nada te haga tropezar.

Salmo 106 A, los peligros y las respuestas, dieciocho de febrero

«Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: .«El tiempo se ha […]