Salmo 17 II, desde el cielo alargó la mano, veintiséis de febrero

Salmo 17 II, desde el cielo alargó la mano. Este pasaje nos muestra un contraste asombroso. Por un lado, tenemos el Dios Cósmico: el que cabalga sobre querubines, el que hace temblar los montes y cuya voz es trueno y fuego. Pero, por otro lado, el propósito de todo ese despliegue de poder no es destruir el mundo, sino alcanzar a una persona: «Alargó la mano y me sostuvo, me sacó de las aguas». La razón final es la más profunda de todas: «porque me amaba». No te rescata por tus méritos, sino por Su afecto.