Señor-Adonai, mi Roca en quien no existe la maldad, qué bueno es darte gracias al comenzar el día y proclamar Tu misericordia desde la mañana. Te pido que hoy me concedas la fuerza del búfalo para superar cualquier obstáculo y que me unjas con el aceite nuevo de la alegría y la inspiración. Haz que mi vida esté bien plantada en Tus atrios, para que pueda crecer con la firmeza del cedro y la flexibilidad de la palmera, dando siempre un buen fruto para los demás. Amén.
