Salmo 90, abre los ojos, nueve de julio

Señor Dios, Altísimo y Omnipotente, hoy decido habitar bajo Tu amparo y vivir a la sombra de Tus alas. Sé mi refugio, mi alcázar seguro y la roca firme en la que deposito toda mi confianza. Líbrame del temor al futuro, del espanto del desánimo y de las redes de la prisa. Envía a Tus ángeles para que guarden mis pasos en esta jornada, y que Tu promesa de estar conmigo en la tribulación llene mi corazón de una audacia serena y de Tu salvación. Amén.