Señor Dios, Tú que has fundado Tu heredad sobre el monte santo y abres las puertas de Tu amor a todos los pueblos, limpia hoy mi mirada de todo prejuicio y división. Enséñame a ver en cada persona que cruce mi camino a un hermano nacido de Tu misma gracia. Une mis pasos a la danza de Tu paz y permite que mi corazón proclame hoy con alegría que todas mis fuentes de vida, de ilusión y de esperanza están en Ti. Amén.
