Salmo 86, la ciudad Universal de Sión, treinta de junio

Señor Dios, Tú que has fundado Tu heredad sobre el monte santo y abres las puertas de Tu amor a todos los pueblos, limpia hoy mi mirada de todo prejuicio y división. Enséñame a ver en cada persona que cruce mi camino a un hermano nacido de Tu misma gracia. Une mis pasos a la danza de Tu paz y permite que mi corazón proclame hoy con alegría que todas mis fuentes de vida, de ilusión y de esperanza están en Ti. Amén.

Salmo 85, enséñame tu camino, veintinueve de junio

Señor Dios, inclina Tu oído y escúchame en este día, porque muchas veces me descubro desamparado ante las prisas y las dificultades. Alegra mi alma, pues hacia Ti la levanto. Enséñame Tu camino para andar siempre en Tu verdad y mantén mi corazón unido, fuerte y entero. Tú que eres clemente, misericordioso y lento a la cólera, mírame con compasión, dame Tu fuerza y sé hoy mi ayuda y mi perfecto consuelo. Amén.

Salmo 84 | La justicia y la paz se besan, veintiocho de junio

Señor Dios, Salvador nuestro, gracias porque sé que has perdonado mi pasado y has reprimido Tu cólera ante mis caídas. Te pido que hoy devuelvas la vida y la alegría a mi corazón. Que Tu misericordia y Tu fidelidad salgan a mi encuentro en cada tarea de esta jornada. Permite que la justicia y la paz se besen en mis decisiones, y bendice mi vida para que la tierra de mi presente dé el fruto que Tú esperas. Amén.

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La Sabiduría del Silencio | ciclo El Alba de la Conciencia

La sabiduría del silencio es el encuentro de agosto del ciclo El Alba de la Conciencia, un recorrido filosófico y contemplativo desde Plotino hasta Agustín de Hipona para descubrir el valor de la interioridad, el discernimiento y la práctica del silencio como camino de transformación.

Salmo 83, lluvia temprana, veintisiete de junio

Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío, mi corazón y mi carne se alegran hoy en Tu presencia. Te pido que seas el sol que ilumine mis decisiones y el escudo que proteja mi paz en esta jornada. Cuando me toque atravesar valles áridos llenos de prisa o dificultades, dame la gracia de transformarlos en oasis de bendición. Como el gorrión que encuentra su nido en Tus altares, que mi alma descanse hoy en la absoluta seguridad de Tu amor. Amén.

Salmo 82, en el silencio, veintiséis de junio

Señor Dios, no te quedes callado ni indiferente ante las tensiones y problemas que hoy intentan agitar mi jornada. Cuando las dificultades parezcan aliarse en mi contra, despliega Tu poder y vuélvelas como vilanos frente al vendaval. Rompe la soberbia de los que actúan con mala intención y disipa mis miedos con Tu tormenta santa. Que todo lo que hoy me suceda me ayude a unirme más a Ti y a reconocer con alegría que Tú eres el único dueño y Soberano de mi vida. Amén.

Salmo 81, juzga rodeado de ángeles, veinticinco de junio

Señor Dios, Tú que eres el Juez supremo y el único dueño de todos los pueblos, levántate hoy en mi vida para poner orden y justicia. Dame un corazón sensible al dolor del desvalido, del huérfano y del necesitado. Líbrame de la insensatez de caminar a oscuras buscando mi propio beneficio o poniéndome de parte del culpable. Que mis acciones y palabras sirvan hoy para fortalecer los cimientos del orbe a través de la verdad y la compasión. Amén.

Salmo 80, escuchar, veinticuatro de junio

Señor Dios, mi fuerza y mi refugio, gracias porque Tu mayor deseo es retirar la carga de mis hombros y librarme en los momentos de aflicción. Perdona las veces en que sigo de forma obstinada mis propios antojos y me olvido de escuchar Tu voz. Hoy elijo no adorar a los falsos dioses de la prisa y la preocupación. Te abro mi corazón y mi mente para que los sacies con la flor de harina de Tu gracia y la miel silvestre de Tu amor. Guía mis pasos en este día. Amén.

El sol abre su corazón al río Paraná, y pinta el eielo de color naranaja, imagen de Ayrin Nava

Salmo 79, no nos alejaremos de ti, veintitrés de junio

Señor Dios de los ejércitos, Dios y Pastor mío, vuelve Tu mirada hacia mí en este día. Mira la viña de mi vida, que Tú mismo plantaste y fortaleciste con Tu diestra. Cuando sienta que las dificultades derriban mis defensas o que el cansancio me hace comer llanto, ven a visitarme con Tu gracia. Protege mi camino, repara lo que esté roto en mi interior y no permitas que me aleje de Ti. Restáurame, Señor, haz brillar Tu rostro sobre mi jornada y dame Tu salvación. Amén.