Salmo 134 B, ojos que ven, veintisiete de septiembre

✝️  «Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás» (Mateo 4, 10). Jesús […]

Salmo 134 A: Alabad el nombre del Señor, porque es bueno, veintiséis de septiembre

✝️ «Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y […]

Salmo 135 C, te acompaña, dieciocho de enero

Esta última parte muestra una misericordia que no es solo acontecimiento pasado, sino fidelidad que acompaña. Dios no solo libera una vez: conduce, sostiene, alimenta, recuerda.
La misericordia se vuelve aquí camino largo: desierto, lucha, cansancio, espera, provisión diaria.
No hay épica sin cotidianeidad, no hay promesa sin proceso.