Salmo 135 C, te acompaña, dieciocho de enero

Esta última parte muestra una misericordia que no es solo acontecimiento pasado, sino fidelidad que acompaña. Dios no solo libera una vez: conduce, sostiene, alimenta, recuerda.
La misericordia se vuelve aquí camino largo: desierto, lucha, cansancio, espera, provisión diaria.
No hay épica sin cotidianeidad, no hay promesa sin proceso.

Salmo 106 A, los peligros y las respuestas, dieciocho de febrero

«Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: .«El tiempo se ha […]