Salmo 43 B, ¡ahora!, veintiocho de abril

Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.