Salmo 102 A, como el águila, veinticuatro de julio

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol bueno que dé fruto […]

Salmo 101 A, el desahogo, veintiuno de julio

En aquel tiempo, exclamó Jesús: « Venid a mí todos los que estáis cansados y […]

Salmo 77 C, se Acordaban de la Roca, veintiuno de junio

Señor Dios, reconozco que muchas veces mi corazón no es del todo sincero y que te busco más por mis necesidades que por el deseo de estar contigo. Gracias por Tu infinita paciencia, por sentir lástima de mis caídas y por reprimir Tu enojo cuando te fallo. Gracias porque te acuerdas de que soy de carne, un suspiro en el tiempo. Limpia mis labios de toda adulación falsa y hazme hoy fiel a Tu alianza de amor. Amén.

Salmo 73 B, Tú con tu fuerza, catorce de junio

Señor Dios, Tuyo es el día y tuya es la noche, Tú trazaste los límites de mi mundo y dominas cualquier tormenta. Mira hoy las dificultades que me acosan y no entregues mi vida al desánimo ni a la violencia del entorno. Protege a esta pequeña tórtola que confía en Ti. No te olvides de tus pobres ni dejes defraudado al oprimido. Levántate hoy en mi favor, toma las riendas de mis problemas y defiende Tú mi causa. Amén.

Salmo 72 C, tomas mi mano derecha, doce de junio

Señor Dios, perdona los momentos en que mi corazón se agria y me vuelvo ignorante ante Tus planes. Gracias porque, a pesar de mis flaquezas, Tú siempre estás conmigo y me sostienes de la mano derecha. Sé Tú mi herencia, mi porción y mi riqueza en este día; que contigo a mi lado la tierra pierda su brillo engañoso. Para mí lo único verdaderamente bueno es estar junto a Ti. Haz de mi alma Tu refugio y que mi vida entera proclame Tus maravillas. Amén.

Salmo 49 C, el tomillo, nueve de mayo

Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa […]

Salmo 43 B, ¡ahora!, veintiocho de abril

Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.

Salmo 15, el sendero de la vida, veintidós de febrero

A menudo buscamos la felicidad en «copas ajenas» o ídolos modernos (el éxito, la opinión de los demás, el consumo). El salmo 15 nos invita a un ejercicio de prioridades. Si Dios es el centro, el resto de las piezas del rompecabezas de nuestra vida (familia, trabajo, salud) encuentran su lugar.

Salmo 149, el humilde que baila, cuatro de febrero

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le […]

Salmo 133, levanta las manos y bendice, trece de enero

 El ciego levantando los ojos dijo: «Veo hombres, me parecen árboles, pero andan». Jesús le […]