El cielo se refleja sobre las montañas no Alto do Cebreiro, imagen de Paco Castro ofm

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».
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 El Jueves Santo es el corazón del Triduo Pascual: el día del Amor Fraterno, de la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. Jesús, en la Última Cena, no solo nos deja un sacramento, sino un ejemplo radical de servicio. El gesto de lavar los pies —tarea reservada a los esclavos— es su testamento espiritual: «El amor no se predica, se vive».


Alzar la Copa en Medio del Dolor

El Hallel (salmo de alabanza, hoy seguimos con el 115) que los judíos cantan en la Pascua resuena en el Cenáculo. El salmista, en medio de su angustia, clama:
«¡Qué desgraciado soy!» (Sal 115, 11).
Pero incluso ahí, elige alzar la copa de la salvación:
«Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo» (Sal 115, 13-14).

¿Por qué alza la copa a pesar del dolor?
Porque la Eucaristía (que significa «acción de gracias») es la respuesta del creyente ante el amor de Dios. Jesús, sabiendo que la muerte acecha, elige dar gracias. Nos enseña que la gratitud no depende de las circunstancias, sino de la confianza en Él.


«Vale mucho a los ojos del Señor la vida de sus fieles… Rompiste mis cadenas» (Sal 115, 15-16).
El Jueves Santo es el día en que Dios rompe nuestras cadenas con su amor. ¿Cuáles son las cadenas que Él quiere romper en ti hoy?


De la Mesa al Servicio: Un Reto Concreto

Jesús no nos pide grandes discursos, sino gestos concretos de amor. Hoy, te propongo un reto:

🔹 Reto del Jueves Santo: «El Lavatorio en tu Mesa»
Durante las comidas de hoy, realiza un gesto de servicio humilde por alguien:

  • Sirve la mesa a tu familia.
  • Lava los platos sin que te lo pidan.
  • Comparte una palabra de profundo agradecimiento con quien menos lo espere.

Vive este gesto como tu sacrificio de alabanza, reconociendo que servir al otro es la mejor forma de imitar a Jesús. «El que quiera ser grande, que se haga servidor» (Mc 10,43).


Jaculatoria

  • «Alzaré el cáliz de la salvación invocando su nombre.»
  • «Rompiste mis cadenas, Señor.»

Bendiciones.
Que este Jueves Santo sea un día de gratitud, servicio y libertad.
Nos vemos mañana, en la Cruz que se convierte en luz.

Salmo 115

Tenía fe, aun cuando dije:
» ¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de Ti. Jerusalén.

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