Detalla de una imagen de Rubén Bravo Prados, en el Camino de Santiago

Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
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La infancia espiritual, se llama, a sentirse en los brazos de Dios Padre, como un niño pequeño, como hizo, por ejemplo, Teresa de Lisieux. (Por cierto mañana es su fiesta).
Ojos altaneros, corazón ambicioso, no es lo que nos acerca a la verdad, sino una humildad de corazón, que acepta la realidad, tal cual es, y camina con confianza, porque se sabe en los brazos de Dios Padre-Madre. Como un niño pequeño se tranquiliza al ver a su mamá, así lo hace alguien con fe que sabe de quien se ha fiado y quién le guía.
El salmo refleja una actitud de humildad y confianza en Dios. El salmista expresa su renuncia a ambiciones desmedidas y su deseo de vivir con sencillez y calma, como un niño en los brazos de su madre. La invitación es a esperar pacientemente en el Señor, confiando en su guía y providencia eternamente.
Así se avanza con mayor fe y confianza.
Jaculatoria
Feliz día, bendiciones.

Escúchalo:

Salmo 130

Señor-Adonai, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor-Adonai
ahora y por siempre.

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