Establecimiento Las Marías Virasoro Ctes Argentina, imagen de Horacio Abril

Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

🛡️ Salmo 73 (B) | El Creador frente al Caos y el Amparo de la Tórtola

Seguimos con el salmo de ayer. Siguen, asimismo las luchas «contra los enemigos«. Recuerda es semejante a lo que te pasa a ti con tus «enemigos internos»
En tu interior esas luchas han de recordarte que Dios es el Creador de todo y, por lo tanto, si estás cerca de Dios, nada ni nadie puede ser dueño de tu vida. Solo Dios lo es…, solo Dios ocupa el Centro…

En esta segunda parte se pasa del lamento desgarrador ante las ruinas a un impresionante estallido de memoria cósmica. El salmista, para recuperar la esperanza, le recuerda a Dios —y se recuerda a sí mismo— quién es el que manda sobre el caos, la historia y la creación.

Es una de las oración potente para clamar protección frente a la vulnerabilidad y la violencia.

🗣️ Herramientas 

Jaculatoria: «No entregues al depredador la vida de tu tórtola; levántate, oh Dios, y defiende mi causa.»
Decreto: ¡Tú con tu fuerza agitaste el Mar!

Reto del día: «El Refugio de la Tórtola». ¿Violencia, tensiones, tormentas impetuosas?. Vas a replegarte interiormente en tu refugio seguro: haz silencio, respira hondo y recuerda que el Dios que domina el mar cuida de tu pequeñez. Mantén la paz y la dignidad por encima del ruido y ayuda a mantenerla a tu alrededor. 🙏

Puedes leer o escuchar:

✍️ ¡Dios es el escudo de tu vulnerabilidad! 🛡️🕊️✨  ¡No dejes que el vocerío del mundo te robe la paz!, 🙌❤️⚓

Salmo  73 B

Tú con tu fuerza agitaste el Mar,
quebraste las cabezas del monstruo marino.
Tú aplastaste las cabezas de Leviatán,
las echaste como pasto a manadas de fieras.
Tú alumbraste manantiales y torrentes,
tú secaste ríos inagotables.
Tuyo es el día, tuya también la noche,
tú colocaste la luna y el sol.
Tú trazaste los límites del mundo,
el verano y el invierno tú los creaste.
Recuérdalo: el enemigo te afrenta, Señor,
y un pueblo insensato desprecia tu Nombre.
No entregues al depredador
la vida de tu tórtola,
no olvides para siempre la vida de tus pobres.
Fíjate en la alianza:
que los escondrijos del país
están repletos de focos de violencia.
¡
No quede defraudado el oprimido,
que el humilde y el pobre alaben tu Nombre!
¡
Levántate, oh Dios, defiende tu causa!,
recuerda las continuas ofensas del insensato,
no olvides el griterío de tus adversarios,
el creciente vocerío de tus agresores.

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