
»Del profeta Isaías: Así como la lluvia y la nieve caen de los cielos, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra y la hacen germinar y producir, con lo que dan semilla para el que siembra y pan para el que come,11 así también mi palabra, cuando sale de mi boca, no vuelve a mí vacía, sino que hace todo lo que yo quiero, y tiene éxito en todo aquello para lo cual la envié.
Salmo 83 | «El Nido del Gorrión y el Valle de las Bendiciones»
Este salmo es un dulce canto. Una suave melodía que acompaña al peregrino que avanza en medio de las vicisitudes de la vida con paz y confianza anhelando llegar a la meta esperada. “Como lluvia temprana”.
Me dices con lágrimas en los ojos, emocionado: «Es tan grande la sequía y tantos los incendios que, algunos animales salvajes van a beber a las manos de los bomberos«. Así dice el salmista que es el alma que encuentra la Fuente Divina y que tantos han testimoniado a lo largo de la historia.
Un vaso de agua en medio de un incendio o gran sequedad, es un tesoro inigualable. Una mujer, ya en camino de abandonar el mundo, me decía entre lágrimas: «¿Sabe que es lo que más anhelo ahora mismo, lo que más me gustaría? Le dije: No. Me respondió: Beberme tranquilamente un vaso de agua fresca, hace un tiempo que no puedo tragar nada».
🗣️ Herramientas
Jaculatoria «¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!»
Afirmación: Dichosos los que encuentran en ti su fuerza.
Reto del día: «Crear Oasis». «Áridos valles». Identificalos: un lugar, una tarea pesada o una relación tensa, un enojo…. Tu reto consiste en llevar «lluvia temprana» a esa situación: realiza un acto de bondad inesperado, inyecta buen humor, o ten un detalle de generosidad con alguien que lo necesite. Transforma tu entorno de «árido valle» en un «Oasis». 🙏
✍️ Paz y Alegría, hasta mañana
Escúchalo:
📱 ¡Tienes el poder de transformar desiertos en Oasis! 🌿🛡️✨ Haz como el pequeño gorrión que encuentra su casa! 🙌❤️☀️
Salmo 83
¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
se alegran por el Dios vivo.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:
Cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones,
caminan de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión.
Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.
Un sólo día en tu casa
vale más que otros mil,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria,
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.
¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!
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