Salmo 83, lluvia temprana, veintisiete de junio

Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío, mi corazón y mi carne se alegran hoy en Tu presencia. Te pido que seas el sol que ilumine mis decisiones y el escudo que proteja mi paz en esta jornada. Cuando me toque atravesar valles áridos llenos de prisa o dificultades, dame la gracia de transformarlos en oasis de bendición. Como el gorrión que encuentra su nido en Tus altares, que mi alma descanse hoy en la absoluta seguridad de Tu amor. Amén.

Salmo 84, dará su fruto, veintisiete de septiembre

«Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!». […]

Salmo 83, convierten en Oasis, veintiséis de septiembre

  «Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda […]

Salmo 83, hasta el gorrión ha encontrado una casa, trece de enero

¡Qué deseables son tus moradas,Señor de los ejércitos!Mi alma se consume y anhelalos atrios del […]

Salmo 83, sol y escudo, nueve de mayo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « Si me amarais, os alegraríais de […]

Salmo 83, moradas deseables, veintidós de agosto

Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes […]

Cada día, veintitrés de enero, regreso al hogar, salmo 84

Aunque el ser humano es, como comentamos hace unos días,  en esencia un ser en […]