Río Paraná, Ctes, atardecer, imagen de Esteban Verellén

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

🛡️ Salmo 88 (E) | : «La Brevedad de la Vida y el Amén de la Esperanza»

Ante la brevedad de la existencia humana y el peso del sufrimiento, el salmista no teoriza: confronta el silencio de Dios apelando a su propia memoria, a su juramento y a su carácter. El texto concluye con una doxología que, más que un simple final, es un grito de victoria de la fe sobre la desesperación.

El salmo te confronta hoy con la finitud del tiempo: la vida es corta y pasa rápido. Gastar los días atrapados en el rencor, en el agobio por lo que digan los demás (las «afrentas de las naciones») o esperando a que todas las circunstancias externas sean perfectas para dar gracias, es una pérdida de nuestra caduca existencia.

A pesar de las afrentas que pasa el Ungido, por su infidelidad a Jhavé Dios, el salmista levanta la voz al Altísimo, Yhavé, el Adonai, (el Señor), para pedir ayuda, compasión…, en espera de la respuesta no duda en terminar y afirmar -y ese es el mantra de hoy- ¡Bendito sea Adonai (el Señor) por siempre. Amén Amén Amén!»

🗣️ Herramientas

Jaculatoria: «Bendito el Señor por siempre. Amén, amén.»

Reto del día: «El Doble Amén». Hoy, recordando el salmo, vas a entrenar la aceptación y la alabanza. Si a lo largo de la jornada surge un contratiempo, una mala noticia por muy pequeña que sea o un cambio de planes que te cause frustración, vas a detener el impulso de quejarte. En su lugar, respira profundo y di en tu interior la jaculatoria del salmo. Que tu «Amén» sea un acto voluntario de paz que desarme cualquier atisbo de amargura. 🙏 

Día Sexto de la Novena a San Benito:

Novena a san Benito, día Seis: Sostiene mi Vida

✍️  ¡Tu Fe más grande que tu desánimo! ☀️🛡️✨Esta es tu contraseña: «Bendito el Señor por siempre. Amén, amén». 🙌❤️🌅

Feliz jornada, paz y alegría.

 

Salmo 88 E

¿Hasta cuándo, Señor, estarás escondido
y arderá como un fuego tu cólera?
Recuerda, Señor, lo corta que es mi vida
y lo caducos que has creado a los humanos.

¿Quién vivirá sin ver la muerte?
¿Quién sustraerá su vida a la garra del abismo?
¿Dónde está, Señor, tu antigua misericordia
que por tu fidelidad juraste a David?

Acuérdate, Señor, de la afrenta de tus siervos:
lo que tengo que aguantar de las naciones,
de cómo afrentan, Señor, tus enemigos,
de cómo afrentan las huellas de tu Ungido.

Bendito el Señor por siempre. Amén, amén.

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