Salmo 16 A, Vivimos en la era de la imagen pública, donde nos importa más «parecer» que «ser». Este salmo nos invita a la coherencia radical.
Prácticamente, nos pide que nuestras palabras en público coincidan con nuestros pensamientos en privado. Es un llamado a caminar con paso firme por la senda de los valores, incluso cuando el camino se pone difícil o nos sentimos juzgados injustamente.
