Salmo 62, la rosa roja silvestre, veintitrés de mayo

Señor, Dios mío, Tú conoces mis sequedades y cuántas veces busco saciarme en cosas que no llenan. Hoy te digo con todo mi ser que mi alma tiene sed de Ti. Tu gracia vale más que la vida misma. Quédate conmigo hoy; que sienta el abrazo de Tu diestra que me sostiene y la seguridad de Tus alas que me cubren. Que mi vida entera sea un canto de júbilo y alabanza para Ti. Amén.

Salmo 62, Sediento…, veintidós de agosto

En aquel tiempo dijo Jesús: Así, los últimos serán los primeros y los primeros los […]

Salmo 62, Sed Apacible, cinco de diciembre

Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «En verdad os digo que […]

Salmo 62, un madero para atravesar el mar, treinta de marzo sábado santo

«El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo Jesús había expirado, dijo: «Realmente este hombre […]

Salmo 62, por ti madrugo, veinticuatro de marzo

EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó […]

Salmo 62, el sediento, veintitrés de mayo, en edición

Jesús le contestó a la samaritana:«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; […]

Cada día, cinco de febrero, sed, tengo sed, salmo 63

¿Has probado hacer ayuno un día? ¿Has probado hacer ayuno tres días? ¡Has pasado un […]