Salmo 60, El Edelweiss, veintiuno de mayo

Dios mío, escucha mi clamor y atiende a mi súplica en este momento en que el cansancio o la rutina intentan abatir mi corazón. Cuando me sienta lejos o desterrado de la paz, llévame a esa roca inaccesible que eres Tú mismo. Quiero habitar para siempre en Tu morada y cumplir mis compromisos día tras día, protegido por la guardia invencible de Tu gracia y Tu lealtad. Amén.

Salmo 60, tañeré, veinte de agosto

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, […]

Salmo 60, el Refugiado, diecisiete de abril Jueves Santo

Jesús se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se […]

Salmo 60, Roca y Refugio, veintidós de marzo

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: […]