Salmo 60, El Edelweiss, veintiuno de mayo

Dios mío, escucha mi clamor y atiende a mi súplica en este momento en que el cansancio o la rutina intentan abatir mi corazón. Cuando me sienta lejos o desterrado de la paz, llévame a esa roca inaccesible que eres Tú mismo. Quiero habitar para siempre en Tu morada y cumplir mis compromisos día tras día, protegido por la guardia invencible de Tu gracia y Tu lealtad. Amén.

Salmo 105 C, desde siempre o por siempre, cinco de noviembre

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, […]