Señor Dios, inclina Tu oído y escúchame en este día, porque muchas veces me descubro desamparado ante las prisas y las dificultades. Alegra mi alma, pues hacia Ti la levanto. Enséñame Tu camino para andar siempre en Tu verdad y mantén mi corazón unido, fuerte y entero. Tú que eres clemente, misericordioso y lento a la cólera, mírame con compasión, dame Tu fuerza y sé hoy mi ayuda y mi perfecto consuelo. Amén.
