Salmo 70 B, desde mi juventud, siete de junio

Señor Dios, aunque el camino haya sido difícil y me hayas hecho pasar por peligros muchos y graves, yo decido seguir esperando en Ti. Gracias por instruirme desde mi juventud y por no abandonarme nunca. Te pido que hoy acrecientes mi dignidad y me consueles de nuevo, para que mis labios y mi alma, que Tú redimiste, no dejen de cantar Tu lealtad. Que mi vida sea un testimonio vivo de que no hay nadie como Tú. Amén.

Salmo 70 A, no te quedes a distancia, cuatro de septiembre

Entonces Jesús les dijo: Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni […]

Salmo 23, manos inocentes – puro corazón, uno de noviembre

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