Salmo 70 B, desde mi juventud, siete de junio

Señor Dios, aunque el camino haya sido difícil y me hayas hecho pasar por peligros muchos y graves, yo decido seguir esperando en Ti. Gracias por instruirme desde mi juventud y por no abandonarme nunca. Te pido que hoy acrecientes mi dignidad y me consueles de nuevo, para que mis labios y mi alma, que Tú redimiste, no dejen de cantar Tu lealtad. Que mi vida sea un testimonio vivo de que no hay nadie como Tú. Amén.

Salmo 125, tiempo de siembra, tiempo de cosecha, cinco de abril

Les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño […]

Salmo 9 A, momentos de peligro, trece de septiembre

Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al […]

Salmo 136, añoranza del Hogar, diecinueve de agosto

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «El que se haga […]

Salmo 125, llena de risas y cantares, tres de agosto

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: « El Reino de los Cielos se […]