Salmo 49 B, el romero, ocho de mayo

Señor, reconozco que todo lo que tengo es Tuyo. No quiero ofrecerte ritos vacíos, sino una vida que te reconozca en todo momento. En el día del peligro, te invocaré con confianza, y en la alegría, te daré gracias. Que mi sacrificio de hoy sea simplemente amarte y servirte en los demás. Amén.

Salmo 49 B, un canto de alabanza, veinte de noviembre

Entonces Jesús les dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están […]