«En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo […]
«En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo […]
Jesús dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y […]
Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en Ti. Protégeme bajo la sombra de Tus alas mientras pasa la tormenta de este día. Aunque camine entre dificultades que parecen leones, mantén mi corazón firme. Despierta mi alegría y mi gratitud para que pueda cantar Tu bondad, que es más grande que el cielo. ¡Elévate sobre mi vida, Dios mío! Amén
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en […]
A veces nos enfocamos tanto en pedir, que nos olvidamos de agradecer. La práctica de hoy es la «contabilidad de la gracia»: haz una lista de las veces que Dios te ha librado de una situación difícil. El Salmo 9 nos invita a ser narradores de las victorias de Dios en nuestra propia vida para dar esperanza a otros.
Jesús les preguntó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y mirando a los que […]
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Perdonad, y seréis perdonados; dad, y se […]
Jesús dijo: «El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el […]
Este salmo une dos movimientos profundos: la fuerza que viene de Dios y la pequeñez del ser humano.
Dios es roca, defensa, maestro del combate; pero el hombre es apenas soplo, sombra que pasa.
No hay contradicción: precisamente porque el ser humano es frágil, necesita apoyarse en la Roca. La victoria no nace de la violencia, sino de la confianza en Aquel que desciende, interviene y salva.
El salmo culmina en alabanza: después de la lucha, el canto nuevo. La fe transforma el combate en música y la supervivencia en gratitud.
Contempla la historia en general
Contempla la historia de tu país, de tu región, de tu lugar de nacimiento.
Contempla tu propia historia.
Pero con colirio en los ojos, que dé una luz nueva a tu vista.