Salmo 49 B, el romero, ocho de mayo

Señor, reconozco que todo lo que tengo es Tuyo. No quiero ofrecerte ritos vacíos, sino una vida que te reconozca en todo momento. En el día del peligro, te invocaré con confianza, y en la alegría, te daré gracias. Que mi sacrificio de hoy sea simplemente amarte y servirte en los demás. Amén.

Salmo 49 C, buen camino, siete de agosto

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo lo que deseáis que los demás […]

Salmo 49 B, un sacrificio de alabanza, seis de agosto

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Ningún siervo puede servir a dos señores, […]