
Pero, apenas José había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
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Pon el foco: Dice el salmista : «Me abriste el oído» – Oído atento.
¿Escuchas? ¿Escuchas con atención? Pregúntale a tu jefe, a tu pareja, a tus amig@s, si de verdad, tienes oído atento.Presencia. Cuando estás atento, apareces y estás presente, no te escondes, no huyes, no disimulas…, “¡estás!”. Pregúntale a tu jefe, a tu pareja, a tus amig@s, si de verdad, se puede contar contigo…, si, realmente “¡estás!”.
Oído Atento
Escribí, hace años esto, sobre qué es el oído atento:
Es escuchar los distintos mensajes que Dios-la Vida, te hacer llegar cada día
Es escuchar a los necesitados que están a tu lado, necesitados de una palabra, de un abrazo, de una sonrisa…
Es escuchar a los que tienes a tu lado, a tu familia, a tus amigos, a tus conocidos y poder compartir con ellos, lo mejor de ti mismo.
Es escuchar la voz de tu corazón que grita y te guía en cada momento.
Oído atento para no dejar pasar las oportunidades que te ofrece la vida.
Oído atento para disfrutar de los sonidos que la naturaleza te ofrece, el viento, los pájaros…
Oído atento para una escucha sensible e inteligente, de todo, de todos
Por otra parte el salmista describe una depresión o una crisis como una «charca fangosa». Lo increíble es que Dios no solo lo saca, sino que le da un «cántico nuevo».
🗣️ Herramientas
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Jaculatoria: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad; llevo tu ley en mis entrañas.»
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Reto del día: «El Oído Atento». Hoy, en lugar de pedirle cosas a Dios o quejarte, intenta pasar 5 minutos en silencio total. El reto es escuchar antes de hablar. Dile: «Señor, abro mi oído, ¿qué quieres de mí hoy?». Luego, intenta aplicar esa disposición de servicio con la primera persona que te pida un favor.
Hasta mañana. Bendiciones
Escúchalo y léelo:
Hasta mañana, paz y alegría. Ve, Mira, Observa, Contempla.
Salmo 39 A
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito:
me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños.
Cuántas maravillas has hecho,
Señor, Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro;
nadie se te puede comparar.
Intento proclamarlas, decirlas,
pero superan todo número.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy
-como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
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